Nuestra historia

La Fundación Naku surgió de mi conexión con la comunidad Sapara de Llanchamacocha, en la Amazonía ecuatoriana. Visité su comunidad por primera vez en 2013, cuando acababan de iniciar su proyecto de turismo comunitario.  Dos años más tarde, me mudé a Ecuador para trabajar más de cerca con el proyecto. Enseguida me di cuenta de que tenían algo especial, en parte porque muchas personas que venían de visita se sentían tan conmovidas por la experiencia que querían hacer donaciones o participar de alguna manera. Sin embargo, no había una forma fácil de hacerlo.  Al mismo tiempo, la comunidad tiene mucha energía y pasión por diferentes proyectos, como proteger su cultura, revitalizar su idioma, mejorar sus medios de vida y ofrecer educación secundaria. Vi la oportunidad de establecer una colaboración, al tiempo que pensaba en grande e imaginaba otras comunidades de todo el mundo en una situación similar, que querían proteger su tierra y su cultura, al tiempo que compartían sus conocimientos y sabiduría con el mundo. 

He aprendido mucho de mis amigos sapara y he sido testigo de la transformación de muchas otras personas tras visitarlos. Para mí está muy claro que comunidades como la sapara, gravemente amenazadas por el «hambre» de la sociedad industrial moderna de recursos como el petróleo y la madera, y sometidas a la presión de asimilarse, tienen algo increíblemente importante que ofrecer al mundo en estos momentos.  Pueden ayudarnos a comprender cómo es vivir en equilibrio con la naturaleza y con nosotros mismos. Pueden ayudarnos a reconectar con nuestras raíces ancestrales para comprender mejor el propósito de los seres humanos en este planeta, con el fin de vivir con más alegría y crear un futuro más armonioso. Ofrecen la experiencia de una forma diferente de ser, lo cual es increíblemente importante. No solo la diversidad cultural es primordial en nuestro mundo, sino también valorar y celebrar las diferentes formas de ser.

El objetivo de la Fundación Naku es seguir las directrices de las comunidades con las que trabaja para ayudar a las comunidades indígenas y tradicionales a mantener y mejorar su modo de vida de una manera respetuosa y adecuada, y compartir su sabiduría con el mundo. 

-Jacob Farris, director

Misión

            La misión de la Fundación Naku es apoyar los esfuerzos de los pueblos indígenas y tradicionales para mantener y revitalizar su cultura, a través de lo siguiente:

1. Educación: idiomas, desarrollo de planes de estudio, materiales, ayuda para establecer escuelas primarias y/o secundarias.

2. Salud: salud materna, formación de la comunidad en primeros auxilios y otras habilidades.

3. Medios de vida: apoyar el desarrollo de una economía local sostenible, como el turismo, la agricultura, la pesca, la artesanía, etc.

4. Medio ambiente: proteger, preservar, regenerar (recogida de basura, agrosilvicultura, corredores de vida silvestre, áreas protegidas, etc.).

5. Sabiduría: viajes a la comunidad (inmersión cultural), medios de comunicación (fotos, vídeos, audio), relatos escritos (relatos de experiencias, cultura para inspirar a las personas).

 

Cómo trabajamos

Como personas procedentes de una cultura dominante e imperialista, es importante saber que, incluso con la mejor de las intenciones, nuestro bagaje cultural puede interferir en la consecución del mayor bien posible. Por eso seguimos las indicaciones de las propias comunidades y dejamos que ellas nos enseñen cuáles son sus necesidades y deseos, con el fin de generar confianza y desarrollar programas que aporten el mayor bien posible. El llamado trabajo de «desarrollo», aunque se realice de forma respetuosa, es a largo plazo y requiere paciencia.  Uno de los activos más valiosos es establecer una relación de confianza con la comunidad para poder trabajar bien juntos.